Un testigo es alguien que confiesa la palabra de Dios que ha experimentado. Debemos reflexionar profundamente sobre cómo estamos experimentando la palabra de Dios en nuestras vidas.
3. A los cuales, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios.
Debemos entender profundamente el significado de ser testigos en la Biblia. Un testigo no solo es alguien que da testimonio de un evento, sino una persona que experimenta y confiesa la palabra de Dios en su vida. La razón por la que Jesús dijo a sus discípulos que esperaran al Espíritu Santo es porque, sin la ayuda del Espíritu, no pueden evitar regresar al pasado. De manera similar, nuestra fe debe experimentar una relación más profunda con Dios a través de la guía del Espíritu Santo, y debemos ser sus testigos.
- Hechos 1:3 3. A los cuales, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios.
- Hechos 1:4 4. Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dijo, de mí.
- Hechos 1:8 8. Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
- Mateo 5 1. Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á él sus discípulos. 2. Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo: 3. Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos. 4. Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación. 5. Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos. 7. Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia. 8. Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios. 9. Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos. 11. Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. 12. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros. 13. Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres. 14. Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15. Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa. 16. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos. 17. No penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir. 18. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas. 19. De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 20. Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 21. Oísteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio. 22. Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego. 23. Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti, 24. Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente. 25. Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión. 26. De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. 27. Oísteis que fué dicho: No adulterarás: 28. Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29. Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30. Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 31. También fué dicho: Cualquiera que repudiare á su mujer, déle carta de divorcio: 32. Mas yo os digo, que el que repudiare á su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio. 33. Además habéis oído que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas pagarás al Señor tus juramentos. 34. Mas yo os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35. Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. 36. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro. 37. Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. 38. Oísteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente. 39. Mas yo os digo: No resistáis al mal; antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra; 40. Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa; 41. Y á cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos. 42. Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses. 43. Oísteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo. 44. Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45. Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos. 46. Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos? 47. Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles? 48. Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
- Mateo 25 1. ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo. 2. Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas. 3. Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4. Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. 5. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. 6. Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle. 7. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. 8. Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9. Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras. 10. Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta. 11. Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos. 12. Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. 13. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir. 14. Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes. 15. Y á éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad; y luego se partió lejos. 16. Y el que había recibido cinco talentos se fué, y granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos. 17. Asimismo el que había recibido dos, ganó también él otros dos. 18. Mas el que había recibido uno, fué y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19. Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos. 20. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos. 21. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. 22. Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos. 23. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. 24. Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste; 25. Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo. 26. Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí; 27. Por tanto te convenía dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura. 28. Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29. Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. 30. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes. 31. Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. 32. Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33. Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda. 34. Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo: 35. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis; 36. Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí. 37. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber? 38. ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos? 39. ¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á ti? 40. Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis. 41. Entonces dirá también á los que estarán á la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles: 42. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43. Fuí huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44. Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos? 45. Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis. 46. E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.
- Mateo 4 1. ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. 2. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. 3. Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. 4. Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios. 5. Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo, 6. Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra. 7. Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios. 8. Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, 9. Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás. 11. El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían. 12. Mas oyendo Jesús que Juan era preso, se volvió á Galilea; 13. Y dejando á Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Nephtalim: 14. Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: 15. La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephtalim, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles; 16. El pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz; y á los sentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció. 17. Desde entonces comenzó Jesús á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado. 18. Y andando Jesús junto á la mar de Galilea, vió á dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. 19. Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20. Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron. 21. Y pasando de allí vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. 22. Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron. 23. Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24. Y corría su fama por toda la Siria; y le trajeron todos los que tenían mal: los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanó. 25. Y le siguieron muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalem y de Judea y de la otra parte del Jordán.
- Mateo 25:5-7 5. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. 6. Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle. 7. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.
- Mateo 7:23 23. Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.
- Marcos 4:21-25 21. También les dijo: ¿Tráese la antorcha para ser puesta debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No es para ser puesta en el candelero? 22. Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse. 23. Si alguno tiene oídos para oir, oiga. 24. Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido á vosotros los que oís. 25. Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
Debemos ser testigos y brillar con luz
- Testigos en la Biblia
- Ejemplo: Testimonio de los misioneros
- Testigos de Jesús
- La importancia del Espíritu Santo
- Aplicando la palabra de Dios a la vida
- La misión del testigo
- El papel de la luz
- La importancia de estar despiertos
Seis días de devocionales tomados del sermón de este domingo — uno para cada día, de lunes a sábado.
Cinco preguntas del mensaje de este domingo. Toca una respuesta para verificar.
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¿Cuál es el título del sermón?
El título del sermón es 'Testigos, iluminando', enfatizando el papel y la importancia de los testigos.
Predicador: Pastor Baek Yeon-taek
Fecha: 2026-09-21
Sí. Basado en la escritura de hoy, he elegido este título: "Testigos, iluminando la luz." Testigos, iluminando la luz. Sí. Incluyendo hoy, hemos estado predicando juntos durante tres semanas sobre los testigos según lo explicado por la Palabra de Dios. ¿Qué es un testigo? Debes reflexionar profundamente sobre esto. ¿Qué es un testigo? Bueno, en el contexto de las leyes mundiales, un testigo es alguien que confiesa y testifica sobre un evento o experiencia exactamente como lo vivió y lo recuerda, sin mentir sobre nada. Eso es lo que es un testigo. Debes testificar de acuerdo con tu conciencia, declarando exactamente lo que experimentaste y recordaste, y no debes mencionar absolutamente ninguna especulación, conjetura o imaginación que hayas escuchado en el medio. Testificar dentro de estos límites es precisamente lo que es un testigo, y ese es el papel de un testigo.
Testigos en la Biblia
Ahora, sin embargo, el testigo del que se habla en la Biblia es un poco diferente. En el contexto de las leyes mundiales, se trata de confesar y compartir lo que viste y oíste con precisión y sin falsedad, exactamente como lo recuerdas. Pero en la Biblia, un testigo es alguien que experimenta la Palabra de Dios en su vida y la confiesa; eso es lo que se llama un testigo. Para explicarlo de manera un poco más precisa y delicada, es así: Es grabar completamente la Palabra de Dios en nuestras vidas, especialmente en nuestros cuerpos y mentes, y en el proceso de luchar con ella, obtener la realización de lo que Dios nos ha revelado en medio de la realidad y las situaciones justo ante nuestros ojos; o ser testigos de la obra de Dios mientras esperamos que Su voluntad se cumpla en la vida, y confesar: "Así es como es Dios. Dios está conmigo en este momento." Esto es precisamente lo que la Biblia quiere decir con un testigo.
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